domingo, 5 de septiembre de 2010

EL DELFÍN MARTIN

Había una vez un hermoso delfín llamado Martin, vivía en Armenia pero nació en el Amazonas, le encantaba la aventura, la acción y estar con sus amigos, pero hace mucho tiempo no los veía por la distancia tan enorme que los separaba. Un día Martin amaneció con un mal presentimiento porque había soñado que su mejor amigo corría peligro, así que decidió comunicarse con él, pero al no encontrar un número y el que tenia no le contestaban, decidió viajar hacia el Amazonas a visitarlos; tratando de tener una actitud positiva empezó un viaje lleno de incertidumbre porque no dejaba de pensar que le pudiera haber pasado algo malo.

Cuando llegó lo primero que hizo fue visitar a la familia para saber si ellos sabían algo, pero le dijeron que llevaban todo un día sin verlo; como la familia no le dio información decidió acercarse a la orilla del río para ver si habían sido pescadores los que causaron la desaparición de su amigo, cuando estaba en la orilla aparecieron unos micos ladrones que trataron de asaltarlo, pero el delfín llamó desde su blackberry a un elefante policía que los aplastó con sus enormes patas y los votó muy lejos con un soplo de su nariz, lo que no esperaba el delfín era que uno de los micos había nadado hasta él y lo quería apuñalear, pero el delfín con su rapidez lo logró esquivar.

Martin siguió su rumbo al acercarse a un muelle cercano a averiguar por su amigo, allí le dieron el número telefónico de una gata de la vida alegre, pero no la pudo llamar porque el celular de él era comcel y el de la gata movistar, entonces él salió en búsqueda de las gatas y las encontró en un bar cercano al puerto, el delfín fue hacia donde ellas y les preguntó, y la respuesta de ellas fue que él había seguido mar abajo. El delfín Martin siguió buscando a su amigo cuando en cierto momento a orillas de un muelle había un café internet y decidió crear un facebook para ver si podía por este medio encontrar a su amigo, pero le fue muy difícil porque no lo sabía manejar.

Martin estaba desesperado porque no sabía el paradero de su amigo así que decidió visitar la iglesia antes de seguir su viaje, allí se encontró con Pablo un pingüino sacerdote el cual lo confesó y le dio la bendición, al salir del templo Martin siguió su largo viaje, el sacerdote por el contrario oró todo el día para que su búsqueda tuviera éxito. Martin viajó y viajó, hasta que llegó sin fuerzas a un hospital donde se encontraba su amigo, al verlo, Martin se emocionó y llamó a toda la familia para que supieran que estaban bien y ya lo había encontrado.